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Mujeres, Género y Microfinanzas
publicado en Marzo 08, 2010
por: Isabel Cruz Hernández.
Una característica de las microfinanzas desde su nacimiento es su fuerte incidencia en el mercado de las mujeres. Incidir en el mercado de las mujeres y tener mayoría de clientes mujeres no es sinónimo de tener un enfoque de género. El impacto de los servicios de crédito o de ahorro ó de microseguros difiere mucho entre hombres y mujeres.
Las microfinanzas son una nueva forma de hacer banca con enfoque “pro pobre”, es decir adaptación del negocio bancario (montos, plazos, garantías, formas de pago) a las necesidades y posibilidades de los pobres en lugar de pedir que los pobres se adapten a los bancos. Entre los pobres, las mujeres ocupan un lugar mayoritario (son las pobres de los pobres), no es extraño por tanto que las microfinanzas lleguen al mercado de las mujeres pobres y las incluyan como clientas. Pero cual es el impacto de las microfinanzas en la vida de las mujeres? Es real que las ayuda a salir de la pobreza?
En la actualidad existe un creciente cuestionamiento internacional al micro-crédito como palanca para sacar a las mujeres de la pobreza y se comienza a reconocer las virtudes del ahorro y su impacto positivos en la vida de las mujeres; se han estudiado mucho menos los impactos de los microseguros.Diversos estudios de impacto (Bolivia, Perú, México) han mostrado impactos en tres dimensiones: económica, social y de empoderamiento. A nivel de microcrédito se ha mostrado su baja efectividad en el desarrollo económico de las mujeres, y su incapacidad para apoyarlas a ascender hacia actividades económicas menos marginales que las de sobrevivencia.
En Bolivia, una gran parte de la cartera crediticia está formada con mujeres, sobre todo las IMFs de desarrollo no lucrativas ni reguladas llegan a mujeres más pobres que las IMFs reguladas. Los estudios muestran que los impactos económicos no son tan sustanciales, pero si son relevantes los de bienestar social, mucho más que los económicos: mayor acceso a la educación de los hijos, mejoras en salud, aumento de seguridad alimentaria y mayor acceso a servicios básicos. En México y en Peru, estudios de impacto en zonas rurales muestran con claridad que los servicios microfinancieros,—en especial el ahorro—, tienen un fuerte impacto en reducción de vulnerabilidad de las familias, un acceso más amplio entre mujeres que en hombres y un acelerado aumento de autoestima y seguridad emocional de las mismas, también hay fuertes impactos en liderazgo y en la construcción de redes sociales.
El acceso a servicios de ahorro aumenta la seguridad alimentaria y la construcción de capital humano, pues tienen un fuerte enfoque a soportar estudios de los hijos en el caso de México y Perú.
En Microseguros de México, las mujeres son más sensibles a la prevención, la mayoría de clientas son mujeres (63%), mientras que también la mayoría de beneficiaras de seguros son mujeres (64%). Son más hombres los que mueren.
La conclusión es que las microfinanzas (privilegiadamente el ahorro) tienen mas impacto en la reducción de vulnerabilidad y no aumentan las oportunidades económicas pero empodera a las mujeres. Lo anterior muestra el potencial, pero ambién las limitaciones de las microfinanzas y la necesidad de aumentar la frontera de impacto en el desarrollo económico de las mujeres. De todos los temas que integran el enfoque de género sólo un punto:
El enfoque de género en microfinanzas exige un diseño de los productos financieros a las características de las mujeres, permitiéndoles incursionar en actividades económicas más redituables que las de sobrevivencia y les permitan un aumento efectivo de sus ingresos. Pasar del microcrédito de subsistencia (banca comunal, grupos solidarios) y de corto plazo al crédito de largo plazo a tasas bajas que permita la creación de activos y no sólo la reproducción de sobrevivencia. Este enfoque está muy poco desarrollado y es impostergable si las microfinanzas quieren apoyar efectivamente el desarrollo económico.
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Microfinanzas: acceso y salida de pobreza
publicado en Marzo 03, 2010
por: Reynaldo Marconi.
Entre 1985-2005, se ha dado origen al Sistema Microfinanciero Boliviano, SMB, como una industria integrada, sólida, madura, innovativa y con una base de intermediación financiera diversificada. En estos años, el SMB ha desarrollado dos corrientes: a) las microfinanzas de visión comercial, involucrando a Bancos especializados en microfinanzas y Fondos Financieros Privados; y, b) las Instituciones Financieras de Desarrollo, IFDs, supeditadas a mandato social. El SMB ha producido una verdadera “revolución silenciosa” en la democratización del acceso a servicios financieros de clientes tradicionalmente excluidos por las entidades financieras convencionales.
En efecto, de 15.735 prestatarios atendidos en 1990, se pasa a 847.851 prestatarios atendidos a junio de 2009, representando un crecimiento de 5.288%. A nivel de cartera colocada, de $us 2,4 millones en 1990, se pasa a $us 1.567 millones, implicando un crecimiento de 63.835%. Finalmente, los ahorros pasan de $us 30 millones a diciembre de 1995, a $us 1.374 millones a junio de 2009, representando un incremento de 4.423%.Por otro lado, los resultados sobre el impacto del microcrédito en las salidas de pobreza de los clientes son más discutibles y, los escasos estudios disponibles al respecto no concluyen que el microcrédito haya posibilitado masivamente a sus clientes dejar la pobreza. El incremento de la cobertura del microcrédito (éxito del acceso) es una condición necesaria pero no suficiente para que el acceso a servicios financieros se constituya en una oportunidad para salir de la pobreza. ¿“Que hay detrás de los números de acceso?. ¿Que porcentaje de pobres… cuantos de ellos salieron de este nivel y siguen clientes del microcrédito? En el presente no se dispone de respuestas concluyentes sobre acceso y salidas de pobreza de los clientes de microcrédito.
Durante si vigencia, el “modelo neoliberal” con sus características de funcionamiento, sin proponérselo, creó el mercado para el SMB, produciendo el desempleo y la exclusión, y, por su parte, el SMB aprovechó este entorno, para generar oportunidades a miles de microempresarios urbanos y rurales, para que con sus actividades económicas, comerciales y de servicios, produciendo el resultado fenomenal de acceso. El SMB ha sido funcional al modelo neoliberal acomodándose al trabajo con el sector informal que se desenvuelve principalmente en el comercio y los servicios. El SMB ha mostrado una gran versatilidad para acomodarse a las dinámicas cambiantes del modelo neoliberal y el sector informal y, ese ha sido uno de los factores de éxito, la versatilidad para adecuarse a dinámicas cambiantes y ponerse en la perspectiva y visión de los clientes.
En el presente esa dinámica esta cambiando y cambiará mucho mas en el futuro. Sería de esperar que el SMB busque la fórmula para adecuar, “alinear”, su intervención a la dinámica de cambio que actualmente vive el país, donde otros son los paradigmas, siendo uno de ellos, la oferta de apoyo al sector productivo, buscando la seguridad y la soberanía alimentaria. En el contexto de cambio, el SMB, puede jugar un rol trascendente, si asume el reto de coadyuvar e involucrarse en la construcción del nuevo modelo de desarrollo del país, que el segundo gobierno de Evo plantea a Bolivia. Puede facilitar la operativización de la propuesta gubernamental de apoyo al sector productivo, particularmente al sector de la pequeña producción agropecuaria, la micro y pequeña empresa, y, la implementación de la política social mediante ‘’abonos en cuenta’’ para los beneficiarios, considerando la extensa red de agencias distribuidas en todos los puntos del país, Si el SMB no asume este reto, estará cediendo su lugar privilegiado a un nuevo tipo de entidades financieras que emergen en el presente, sobre la base y el respaldo de los productores asociados, en los distintos rubros productivos, que en la perspectiva de mediano plazo, buscan constituir el “Banco de los Productores” de propiedad y controlado por los propios productores. Esta emergencia es incontenible y será con seguridad, uno de los nuevos paradigmas del sistema financiero nacional de los años siguientes: la construcción de entidades financieras de propiedad de los propios productores.
Ante la emergencia de estos nuevos actores, el SMB precisa evaluar su comportamiento pasado, para sacar las lecciones pertinentes. Frente a los desafíos del proceso de cambio que vive el país, el SMB tiene la oportunidad de transitar de la lógica del microcrédito, que es un instrumento financiero que inyecta liquidez, en las actividades principalmente comerciales y de servicios de sus clientes, a una lógica de desarrollo y financiamiento de inversiones, que es la manera de producir cambios estructurales en las unidades económicas urbanas y rurales, del sector productivo, del comercio y de los servicios. Es justo reconocer que varias microfinancieras han adoptado esta lógica de cambio de una manera anticipada, pero un alineamiento de la industria abriría las posibilidades con mayores probabilidades de éxito, a que estas entidades que han producido la “revolución del acceso” puedan también ser verdaderos instrumentos de salidas de pobreza de sus clientes. Obviamente es discutible si el rol de las microfinancieras es trabajar en salida de pobreza, pero sin con la prestación de sus servicios financieros de una manera más integrada a las dinámicas de cambio que vive el país, pueden coadyuvar en este objetivo nacional, habrá júbilo generalizado. Hasta el presente, el SMB ha demostrado que puede producir la “revolución del acceso”, obteniendo buenos resultados financieros, sin embargo, el presente plantea el reto de coadyuvar y trabajar en salidas de pobreza y el desarrollo socioeconómico de los clientes y, sus familias, de manera a tener mejor bienestar social, a “vivir bien” (suma qamaña) retomando uno de los postulados de la nueva Constitución Política del Estado.
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Del PROCAMPO y el financiamiento al Campo
publicado en Febrero 23, 2010
Isabel Cruz Hernández:
Información detallada sobre la concentración de apoyos PROCAMPO en manos de agricultores desarrollados, de funcionarios públicos, de empresas trasnacionales y de personas vinculadas a narcotraficantes, junto al comentario del Procurador Agrario acerca de financiamiento del Narcotráfico en amplias zonas rurales del México, colocó nuevamente el problema del Campo en la opinión pública. Y más específicamente el problema del financiamiento a la producción. El Censo agrícola del 2007 mostró que sólo 4% de las unidades de producción rural tienen acceso al crédito contra un 19% de cobertura existente en 1991. Y para 2005, el financiamiento al sector primario era de apenas un 1.4% comparado con un 7% de una década antes. En síntesis el modelo de desarrollo actual ha abandonado el campo.
Junto a lo anterior la paradoja es que los últimos años el presupuesto rural ha aumentado considerablemente bajo el empuje de organizaciones campesinas e intervención de la Cámara de Diputados. ¿Dónde ha ido a parar ese dinero?No sólo PROCAMPO es un fracaso de política pública para favorecer el desarrollo del Campo -ha sido el principal instrumento financiero- toda la política pública de los últimos 20 años dirigida al Campo debe ser revisada y cuestionada, porque los resultados saltan a la vista: crecimiento de la pobreza, migración masiva, aumento de importaciones (40% de dependencia alimentaria), control trasnacional de los sistemas de distribución de alimentos, mayor polarización y desigualdad entre las agriculturas existentes y por si fuera poco, penetración de siembra de transgénicos por Transnacionales con el beneplácito de SAGARPA Y SEMARNAP.
Ahora bien, el problema de cambiar la estructura de apoyos al campo haciéndola más equitativa, transparente y eficaz, no se reduce a cambiar Procampo, limitando montos de apoyo y haciéndola más equitativa ( acceso a campesinos pobres). El punto de partida es definir una política agrícola incluyente, que parta de una decisión por priorizar la producción nacional de alimentos (Soberanía alimentaria) y desarrollar la agricultura familiar (más de 6.0 millones de unidades de producción rural). No significa abandonar la producción de exportaciones, significa no priorizar las exportaciones y las importaciones, sino buscar el desarrollo y aprovechamiento de mercados nacionales para generar empleo en las zonas rurales y desarrollo de la agricultura familiar, abandonada por 20 años.
En esta línea de grandes definiciones de política pública es posible discutir no sólo la reorganización de Procampo y de los diferentes programas públicos de fomento al campo; la política y acciones para hacer que la banca de desarrollo amplíe el acceso al crédito a pequeños productores; la orientación estratégica del presupuesto federal (PEF-PEC) para desarrollo del campo; el fomento a la organización económica de productores y el desarrollo de mercados financieros y de servicios.
El acuerdo del Secretario de Gobernación (Gomez Mont) y el PRI para aprobar el paquete económico 2010, muestra claramente la forma en que se decide el futuro de México: preservar intereses de grupos políticos y grupos empresariales. Es decir, tampoco el Presupuesto aprobado tiene una orientación al desarrollo económico con equidad para el Campo; los partidos Políticos negocian agua para su molino y llevan dinero público a donde lo pueden manejar para obtener votos. El desarrollo rural, el fomento a la agricultura familiar, la producción de alimentos, son sólo palabras escenográficas en un país de concentración de privilegios e impunidad. Y pensar que toda esta discusión se ha desatado por un simple acceso a información de Procampo. Bienvenida la transparencia sin la cual no es posible la democracia.
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Sofincos y Organismos de Integración Financiera Rural: nuevas opciones para el financiamiento rural
publicado en Enero 26, 2010
Por Isabel Cruz
Con las Reformas financieras a la Ley de Ahorro y Crédito Popular aprobadas en abril del 2010, publicadas y vigentes desde agosto pasado existen tres figuras asociativas con capacidad de prestar servicios de ahorro entre la población de bajos ingresos, dos de ellas son figuras asociativas de tipo social, mutualista y solidarias: la Cooperativa de Ahorro y Préstamo (CAP’s) y la Sociedad Financiera Comunitaria (SOFINCO). Una tercer figura legal, la Sociedad Financiera Popular (SOFIPO), es un organismo de tipo empresarial formada por inversionistas con fines lucrativos proporcionando servicios financieros populares.
En la Ley de Ahorro y Crédito Popular existe un capítulo especial denominado “De las Sociedades Financieras Comunitarias y de los Organismos de Integración Financiera Rural”, que posibilita la creación de dos figuras asociativas nuevas para operar en zonas rurales: las SOFINCOS y los Organismos de Integración Financiera Rural (un concepto de Integradora de SOFINCOS) con el objetivo de atender las necesidades de servicios financieros en zonas rurales, promoviendo la agrupación de personas físicas, pero también de personas morales que habitan en el sector rural para crear Instituciones de Ahorro y Crédito que vinculan las actividades económicas con las actividades financieras. Las Sociedades de Producción Rural, las Sociedades de Solidaridad Social, las Uniones de Ejidos, las ARIC, las cooperativas agrícolas o las integradoras de maiceros, frijoleros y los grupos de pescadores o unidades forestales podrán integrarse en las SOFINCOS, junto a las personas físicas de sus comunidades. La prestación de servicios de ahorro y crédito a nivel individual se combinarán con las prestaciones de crédito a la producción, comercialización o de empresas y proyectos económicos del sector productivo, reforzando cadenas de valor en el sector agrícola.
Una SOFINCO es una organización de personas físicas y personas morales (organizaciones económicas de productores) dedicada a prestar servicios financieros a sus socios y terceros en zonas rurales, funciona bajo principios de territorialidad, solidaridad, apoyo mutuo y sector económico (agricultores, ganaderos, forestales, pescadores, etc.). Legalmente se constituye como Sociedad Anónima bajo limites de propiedad colectiva y base democrática (un hombre un voto).
Los Organismos de Integración Financiera Rural (OIFR) son un concepto de Caja Central con mecanismos de apoyo y fortalecimiento Institucional a sus socios. Además de las funciones de Administración de Liquidez y otorgamiento de Líneas de Financiamiento para las Sociedades Financieras Comunitarias (el cual pueden obtener de la banca de fomento), pueden desarrollar actividades de auditoria, contabilidad, sistemas de información, ordenamiento de control interno y gobernabilidad. Tienen la función de proteger el ahorro de los socios de las sofincos. Una opción que permite la existencia de pequeñas instituciones y su ordenamiento funcional con calidad.
Los OIFR se constituirán con la agrupación de SOFINCOS y deberán estar autorizados por la CNBV, para su constitución y funcionamiento, podrán adoptar cualquier personeríaa jurídica siempre que no tenga fines lucrativos. Podrán contar con una institución fundadora sin fines de lucro, la cual tendrá como finalidad apoyarlos financieramente y participar de manera permanente en los órganos de gobierno de dichos Organismos. Adicionalmente, podrán contar con socios honorarios para fortalecer su capacidad técnica. El capital social estará conformado por las aportaciones de las Sociedades Financieras Comunitarias.
Isabel Cruz: Asociación Mexicana de Uniones de Crédito del Sector Social, A.C. E-mail: .(JavaScript debe estar habilitado paa ver esta dirección de correo electrónico)
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